¿Y si el mejor Estado fuera el que casi no se nota?
Durante buena parte del siglo XX discutimos una misma pregunta: ¿qué tamaño debería tener el Estado? Hubo quienes defendieron un Estado grande, convencidos de que debía intervenir activamente para garantizar derechos, reducir desigualdades y conducir el desarrollo económico. Otros sostuvieron la necesidad de un Estado más pequeño, limitado a funciones esenciales y respetuoso de la iniciativa…